
LITERATURA
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EL TRUJAMAN
Algunos aspectos de la traducibilidad
de El Buscón:
el doble sentido: empleo de sustantivos que pueden significar
tanto un nombre como una cosa
Por Annalaura Federico
En los artículos anteriores he dicho que uno de los aspectos más destacados y difícilmente traducibles del humor del Buscón de Quevedo es el juego constante con el doble sentido. Veamos unos ejemplos de dicha categoría y cómo fueron trasladados al francés y al italiano por Pierre La Geneste y Giò Pietro Franco, artífices de las traducciones pioneras del Buscón.
En el Buscón de Quevedo leemos:
Por estas y otras niñerías estuvo preso; aunque, según me han dicho después, salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno llamaban «señoría».
La vida del Buscón, Libro I; cap. I, pág. 98


En 1695, primero en Ámsterdam y posteriormente en París, aparece la Histoire de l’admirable don Guzmán d’Alfarache, sin nombre del autor ni del traductor. Este último es Brémond. Desde 1695 hasta 1740, la traducción de Brémond se edita dieciocho veces. En el prólogo de dicha traducción, como leeremos a continuación, el traductor explica que ha tratado de adaptar la obra al gusto contemporáneo y que, vista la antipatía entre estas dos naciones, ello ha constituido una tarea bastante complicada:
Ce n’est pas une petite affaire, que d’un habit à l’espagnole en faire un à la française et surtout d’un habit vieux. L’antipathie de ces deux nations se trouve en tout.
(Brémond, Prólogo de la Histoire de l’admirable don Guzmán d’Alfarache, 1695).
Particularmente significativa es su opinión según la cual, por pertenecer Guzmán a la clase «baja», sus comentarios tenían que ser necesariamente humildes y vulgares. Así justifica la supresión de frases y palabras elevadas que Alemán había puesto en boca de su pícaro. La traducción de Brémond se caracteriza además por la cantidad de adiciones y modificaciones operadas tanto en el plano narrativo como estructural. En el prólogo el traductor se jacta de haber actuado como «entallador» y de que con ello, había contribuido al acercamiento entre ambas culturas sin deteriorar la obra original
On aurait pourtant du tort de me les (mauvaises choses) imputer; car, sans vanité, je crois qu’il y en aurait encore un plus grand nombre de celles-ci, si je n’y avais passé le rabot ou que je ne me fusse pas servi du privilège des tailleurs. J’ai même ajouté de petites façons pour faire approcher un peu plus la mode qui, selon moi, n’ont pas gâté l’ouvrage.

Las traducciones del Guzmán de Alfarache al francés en los siglos xvii-xix: una larga serie de supresiones
Por Annalaura FedericoII.
La traducción de Brémond (1695)
(Brémond, Prólogo de la Histoire de l’admirable don Guzmán d’Alfarache, 1695).
En cuanto a la trama, uno de los cambios más llamativos es que en la traducción de Brémond el embajador de Francia es embajador de España. Además, sustituye la descripción de la ciudad de Florencia por unas aventuras de Guzmán en la Corte del Gran Duque de su creación, que ocupan dos largos capítulos. Finalmente Brémond modifica significativamente una de las novelas intercaladas en la obra, titulada Ozmín y Daraja y la manera en que Guzmán viene desenmascarado. Esto último recuerda las circunstancias que llevaron a don Diego Coronel de Zúñiga a descubrir la verdadera identidad de Pablos en La vida del Buscón, lo que pone de manifiesto la influencia de la novela de Quevedo en este traductor.
En todo caso, el éxito de esta traducción parece incomprensible. Cabe preguntarse si este se debió al mal gusto de los lectores franceses de la época o, tal como expresa el traductor en el prólogo, a la gran antipatía entre Francia y España.
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